Aunque el tiempo era algo incierto para el fin de semana, nos hemos acercado a Linza para subir al Petretxema y pasar el fin de semana por aquella zona. El viernes noche un cielo totalmente cubierto nos priva de poder disfrutar del final de la lluvia de estrellas perseidas.
La noche es fría fuera de la furgo, la temperatura baja hasta los ocho grados. El día amanece nublado y con un fuerte viento que nos hace dudar más de una vez dentro de los calientes sacos. A las once, con algun rayo de sol desperezandose tiramos para arriba despues de haber visto desde la ventanilla el reguero de gente que madruga y va afrontando las primeras rampas. Tipi tapa, nos plantamos en una cima totalmente cubierta que parece querer echarnos. Al llegar el refugio la temperatura es agradable pero un viento norte incesante impide que sea del todo gozoso.